Nutrición Oncológica

     La enfermedad oncológica es de vital importancia en nuestros tiempos, pero no debemos centrarnos  únicamente en tratar al paciente con un tratamiento ya sea quimioterápico o radioterápico sino en la importancia de una valoración sobre la nutrición tanto durante su enfermedad como tras la misma.

     Por otro lado, si se recaba la opinión del paciente en relación con la alimentación, el apetito, la astenia, la anorexia, la desnutrición y la caquexia, el impacto que todo ello tiene en su imagen corporal y en la relación familiar y social, se puede observar que para los pacientes, éstos son factores de una gran relevancia en su apreciación de la evolución favorable o desfavorable de la enfermedad.

Todo esto repercutirá en distintos aspectos, como son la evolución de la enfermedad (morbimortalidad) y su tolerancia, el cumplimiento terapéutico, la calidad de vida y la esfera psicosocial. Los pacientes sin desnutrición tienen una mayor capacidad para solventar las complicaciones derivadas de la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia; por todo ello, analizaremos la alimentación para prevenir y conseguir un estado nutricional adecuado:

  • Evitaremos las grasas sobre todo de origen animal, potenciando los ácidos grasos omega 3 y el aceite de oliva.

  • Dieta normocalórica y equilibrada, evitando el sobrepeso.

  • Limitar el consumo de alcohol y excluir el tabaco.

  • Limitar el uso de sal.

  • Buena hidratación a lo largo del día.

  • Disminuir el consumo de conservantes alimentícios.

  • Evitar alimentos ahumados y en salazón.

  • Disminuir el consumo de carnes rojas.

  • Limitar el consumo de azúcar y derivados.

  • Potenciaremos la fibra, las frutas y las verduras frescas.

  • Resveratrol en el vino tinto.

  • Vitaminas tales como: vitamina A, betacarotenos, C, E, D, niacina.

  • Minerales como selenio, zinc, magnesio.

  • Agentes fitoquimicos como el sulforano, presente en el brócoli y otras hortalizas.

  • Mantener un hábito de comidas regular tanto en cantidad como en calidad de nutrientes.

     En realidad, no existe una dieta anticáncer, ni una dieta que lo cure una vez que ha hecho su aparición. Sin embargo, a partir de estudios y datos epidemiológicos se ha comprobado que cumplir una serie de recomendaciones alimentarias puede prevenir de manera significativa la aparición y desarrollo de las enfermedades oncológicas.

 

     Así debemos ser conscientes de que la alimentación con una dieta adecuada y hábitos saludables, el ejercicio físico y controles periódicos pueden intervenir tanto para prevenir como mejorar la calidad de vida, son muchos los componentes que actúan como quimiopreventivos y debemos aprovecharnos de sus beneficios, comencemos un cambio en el estilo de vida ya que lo más importante eres TU.